viernes, marzo 12, 2004

En 1976, las Naciones Unidas proclamaron extensas listas de derechos humanos, pero la inmensa mayoría de la humanidad no tiene más que el derecho de ver, oir y callar.
Qué tal si empezamos a ejercer el jamás proclamado derecho a soñar? Qué tal si deliramos un ratito? Vamos a clavar los ojos más allá de la infamia, para adivinar otro mundo posible.

Eduardo Galeano